LA MUJER INMIGRANTE EN CHILE [JRP3]

LA MUJER INMIGRANTE EN CHILE
Juventud Revolucionaria por el Poder Popular [JRP3] – Valle del Aconcagua

PDF: La mujer inmigrante en Chile

La inmigración es una realidad social que se vive a escala planetaria, la búsqueda por la mejora en las condiciones de vida, salarios que permitan vivir y algún puesto de trabajo; sumado a crisis internas políticas y económicas de cada país han provocado que un considerable número de población mundial se movilice desde su país de origen hacía las metrópolis más “prosperas” y globalizadas dentro de cada región. En nuestro país la cifra oficial que hace veinte años no superaba los 100 mil residentes extranjeros[1], en la actualidad supera los 500 mil y  según estimaciones en ocho años podría superar el millón[2], además ¾ de ellos provienen de países de américa latina , la mayoría son mujeres y más de la mitad se encuentra en edad de trabajar. “La emigración siempre ha sido y es una constante del capitalismo, la forma más brutal de la movilidad de la fuerza de trabajo asalariada”[3] en consecuencia considerable y beneficioso será para los intereses de la clase dominante es este nuevo espectro de mano de obra en busca de empleo, que aumenta la flexibilización laboral, generando afanadas ganancias gracias a la baja en los pisos de sueldos, la subexplotación, la sobreexplotación, reproduciendo la subcontratación y tolerando cualquier tipo de irregularidad entre la población inmigrante dispuesta a desempeñarse por el sueldo que sea, el tiempo que sea necesario por un contrato que les permita su residencia definitiva; y eso para los que tienen la “suerte” de conseguir un empleador o un ingreso legal al país, el resto[4] tiene rumbo obligado hacia el trabajo informal  y hacia la ilegalidad, arrastrando todo lo que esto implica: bajo o nulo acceso a los servicios de salud públicos, imposibilidad de acceder a la educación y ni hablar del acceso a la vivienda o a los servicios básicos, bastante trastocada queda la tan manoseada integración.

La población inmigrante y las precarias condiciones de vida que los rodean son un hecho que se agudiza y se evidencia día a día dentro del pueblo Chileno y que mantiene una afanada discusión dentro del gobierno de turno respecto a si modificar o no la ley de migraciones en beneficio del desarrollo del país, en la ardua búsqueda de someter a iguales condiciones a la población inmigrante con el pueblo chileno, al mismo indigno sistema de salud, al mismo sistema de pensión que nos roba y a la misma educación que discrimina.

El brutal capitalismo que da cabida al intercambio de personas, que expulsa de los territorios, fractura  familias y los lanza al mercado mundial del trabajo como mano de obra barata, vulnerable y pobre. Oculta su paupérrimo pasar bajo endebles programas de educación y alfabetización y expone presuntuoso en los medios como el Estado burgués ha tenido la capacidad de integrarlos, mientras que en la realidad solo han recibido discriminación desde las instituciones Chilenas.

Si ellos han sido omitidos, ¿Qué queda para para la mujer inmigrante?, la mujer doblemente explotada y dominada por esta sociedad capitalista que se expresa a través del brutal patriarcado, que practica sin disimulo el vicio del racismo y la discriminación. En vísperas de la conmemoración de un nuevo día internacional de la mujer trabajadora cabe de cajón preguntarse: ¿Cuál es la posición que se ven forzadas a asumir las mujeres inmigrantes que llegan a Chile?, ¿Bajo qué condicionantes tienen que vivir?, ¿Qué puestos de trabajos ocupan?

 Un dato no menor a tener en consideración es que un 53% de la población inmigrante es mujer[5], y que el mayor porcentaje de población inmigrante en trabajos informales es femenino, con fuertes tendencia al analfabetismo y con una diferencia desfavorable de sueldo de $124.000 mensuales en promedio[6]. Las que se desempeñan en trabajos formales ocupan los más amplios porcentajes en el sector de servicios financieros, de retail y servicios sociales. Este 53% pertenece a inmigrantes legales en Chile, muchas de ellas se encuentra sujeta a un contrato de trabajo y quienes tienen permanencia definitiva se encuentran sujetas a la ley de extranjería Chilena[7], impuesta en plena dictadura (1975) vigente y mantenida hasta el día de hoy, ley que discrimina sin reserva alguna por condición física, política y económica[8], sin contar que el coste de la permanencia definitiva es del 40% de un sueldo mínimo ($264.000= 40% $105.000).

Fuera de los datos crudos bien sabemos que la mujer inmigrante tiene que vivir con una pesada carga emocional; la separación de la familia y en los casos que tengan hijos en su país natal, la fractura de la relación física madre e hijos, teniendo en cuenta que en la práctica son ellas quienes sustentan materialmente a sus crías y a veces a la familia completa, esto presenta una fuerte y constante presión sobre sus hombros. El hacinamiento en la vivienda es otro tema no menor, producto de las dificultades para conseguir empleo se ven obligadas a arrendar espacios más baratos o compartidos, insalubres y muchas veces carentes de servicios básicos, donde no hay espacio para la intimidad y con esfuerzo se puede conciliar el descanso. Y la discriminación generalizada que abarca un amplio espectro, la atención efectiva (y a veces negación) de los servicios públicos de salud, la imposibilidad de denunciar afectivamente sin ser discriminadas ante las instituciones casos de violencia intrafamiliar, agresiones o acosos; La imposibilidad de acceder a subsidios para obtener una vivienda digna o la constante dificultad de acceder a una migración “segura” que no presente riesgos de ser víctimas de proxenetas, trata de blancas, secuestros o que se vean empujadas a ser “burreras” para acceder al país.

Según los datos de las fundaciones de trabajadoras sexuales Marge y Savia[9], el 49,3% de las mujeres que ejercen el trabajo sexual en Chile son inmigrantes y de ellas casi el 90% tiene por lo menos un hijo. La totalidad de estas mujeres se ven empujadas a la explotación sexual gracias a la flexibilidad de horarios y los altos salarios que presenta este trabajo. El problema fundamental radica en que el Estado burgués, a pesar de ser cómplice, poco y nada dice sobre el trabajo sexual en Chile. Omitido y solapado por la moral sexual y burguesa al punto de que ni siquiera existe una cifra oficial que se acerque a la cantidad real de trabajadoras sexuales que ejercen hoy. No se prohíbe, pero tampoco existen condiciones tolerables para el ejercer, no hay control ni pronunciamiento. Eso nos permite pensar que el Estado de Chile no considera a la trabajadora sexual como una trabajadora, si no como un objeto, no son reconocidos socialmente, ni se le entrega derechos y garantías. Entonces la mujer se ve obligada a ocultar su identidad, a mentir en los servicios de salud sobre su trabajo real para ser atendida, a ser potenciales víctimas de secuestros y violaciones puesto que no son reconocidas, a ser cómplices de conductas corruptas por parte de instituciones y todo lo anterior se agudiza si agregamos el factor inmigración e ilegalidad.

En el actual marco de la lucha de clases, somos nosotros, quienes apostamos con todas nuestras fichas a la transformación radical de la sociedad que no discrimina ni fronteras, ni patria, tenemos la tarea de asumir y tomar consciencia desde la vereda clasista de las condiciones de vida, permeadas por relaciones de poder burgués que operan en desmedro de nuestras hermanas inmigrantes en particular  y sobre la población inmigrante en general, para así pronunciar, denunciar y enunciar, desde lo colectivo hasta lo individual, la violencia estatal-empresarial generalizada en el campo de la inmigración. Así y solo así lograremos levantar política feminista, clasista y revolucionaria a nivel de masas desde este vértice, para proyectar una revolución con infinita multiplicidad de sexos y patrias.

 

[1] http://www.extranjeria.gob.cl/media/2016/08/informe_julio_agosto_2016.pdf

[2] http://www.latercera.com/noticia/numero-de-inmigrantes-en-chile-llegaria-a-un-millon-en-ocho-anos/

[3] https://marxismoleninismo.wordpress.com/2013/03/03/capitalismo-y-migraciones/

[4] http://www.emol.com/noticias/Nacional/2016/05/13/802673/Trafico-de-Inmigrantes-Bandas-realizan-ingresos-ilegales-de-extranjeros-hasta-tres-veces-por-semana.html

[5] http://priem.cl/wp-content/uploads/2015/04/Stefoni_Perfil-Migratorio-de-Chile.pdf pp.33

[6] http://priem.cl/wp-content/uploads/2015/04/Stefoni_Perfil-Migratorio-de-Chile.pdf pp.54

[7] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=6483 art.65, 66

[8] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=6483 art.15

[9] http://radio.uchile.cl/2015/08/02/prostitucion-en-chile-falta-de-derechos-violencia-policial-e-inmigracion/

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